
El ferrocarril hacia los Valles del Tuy ha mejorado la calidad de vida de quienes a diario tienen que trasladarse a Caracas. Trabajadores y estudiantes arriban a sus labores diarias a la hora programada para el inicio, la mayoría de las veces sin contratiempo. Realmente ha sido una solución para muchos. Pero... (nunca falta un pero...como decía Perucho Conde), la desmesura de algunos a la hora de abordar y abandonar el tren en las horas pico puede tornar un simple viaje en una actividad peligrosa. Por lo general son personas desesperadas por ser los primeros en salir o entrar e incapaces de medir las consecuencias de su comportamiento. Hoy he visto caer a una estudiante de un empujón propinado por individuos que ni siquiera voltearon a ver el resultado de sus desenfrenos, todo esto en una situación que adquiere status de normalidad absoluta... Alguien en Ferrocar tiene que controlar estos riesgos antes de que ocurra algo irremediablemente grave.
Aquí cabría la pregunta: ¿Qué pasa con esos ciudadanos; quienes, cada día más, menosprecian el derecho de los otros en cosas tan sencillas como el acceso y uso seguro a los derechos públicos?, ¿Es la impunidad ante actos como éstos la que contribuye a su proliferación?, ¿No se puede hacer nada colectivamente para impedir esta situación?
Tenemos un buen ferrocarril... no es mala idea servirnos de este transporte si perjudicar a los demás con la conducta infantil de querer llegar siempre primero para viajar sentados. Porque, entre otras cosas, las mujeres embarazadas y las personas mayores pueden considerarse demasiado afortunadas si algún joven o adulto sano se digna a concederle su asiento. No veo tan verdadera aquella repetidísima frase que orgullosamente nos define como un pueblo bravo y noble....
Aquí cabría la pregunta: ¿Qué pasa con esos ciudadanos; quienes, cada día más, menosprecian el derecho de los otros en cosas tan sencillas como el acceso y uso seguro a los derechos públicos?, ¿Es la impunidad ante actos como éstos la que contribuye a su proliferación?, ¿No se puede hacer nada colectivamente para impedir esta situación?
Tenemos un buen ferrocarril... no es mala idea servirnos de este transporte si perjudicar a los demás con la conducta infantil de querer llegar siempre primero para viajar sentados. Porque, entre otras cosas, las mujeres embarazadas y las personas mayores pueden considerarse demasiado afortunadas si algún joven o adulto sano se digna a concederle su asiento. No veo tan verdadera aquella repetidísima frase que orgullosamente nos define como un pueblo bravo y noble....